Es mediodía, él viaja en colectivo, parado, obvio. Los ojos le arden, el cuerpo le pide a gritos descanso, pero el sabe que faltan todavía bastantes horas para tenerlo. Anoche durmió cuatro horas, pensando en quien sabe qué. Ya lleva en pie casi cinco y es consiente de que hasta medianoche no va a tener descanso. Pero no le importa, porque la señora de al lado de la ventanilla decide abrirla, y el agradece el viento que le acaricia la cara. Nota que el día es hermoso, observa el azul intenso del cielo, la gente caminando y se siente en paz…Se sumerge en la música que suena sólo en sus oídos, esos acordes graves del comienzo le llevan una inmensa tranquilidad… cierra los ojos y disfruta el momento con su única cómplice… la MÚSICA…
Tema de fondo: Caribbean Blue - Enya






